Ahora uno no se puede quedar mudo
Ahora las urnas se visten de gala. Los ciudadanos llamados a representar el cuerpo “de ley y orden” estarán nerviosos, dando vueltas en la cama, dejando la cerveza para otro fin de semana, bebiendo de más para olvidar el papelón… Es curioso pensar que hace unas décadas nuestros abuelos y abuelas no podían ejercer lo que ahora es un derecho. Ahora a muchos nos parece una lacra: “Si llueve votaremos menos”, “Si hace sol vamos después de la cervecita y las tapas”… Algunos nos abstenemos, otros votamos. Pero todos cumplimos con nuestra responsabilidad: transmitir a los políticos el sentir del que se levanta a las 7 de la mañana (y antes).
