Dirigentes del PP piden un giro y una reflexión urgente en Galicia, País Vasco y Catalunya

Rajoy giroEn esta legislatura habrá más de 120 parlamentarios conservadores nuevos. Algunos pisan el Congreso y el Senado por primera vez, otros han dado el salto de una Cámara a la otra. En cualquier caso, por los pasillos se cruzarán otros rostros. Entre eso y los nombres que anuncie mañana Mariano Rajoy en la Junta Directiva Nacional, muchos dirigentes del PP esperan que se visualice la regeneración del partido. Creen que sí es posible que se produzca una renovación de caras pero están convencidos de que no se van a cambiar las ideas. "No tiene sentido realizar una refundación del partido porque acabamos de salir de unas elecciones en las que más de 10 millones de personas han dado su voto a nuestro programa ¿Qué explicación les daríamos?¿Que ya no sirve? Es rídiculo", cuenta un miembro de la cúpula del PP. En la dirección, eso sí, son conscientes de que hay que "adaptarse" a una nueva situación, donde se hará oposición con distintos debates. ¿Refundación? Es un momento completamente diferente al de 1989 cuando de Aliana Popular pasó a llamarse Partido Popular. Entonces el partido venía de un fracaso en las elecciones autonómicas del País Vasco que precipitó la dimisión de Manuel Fraga como presidente de la formación y provocó la convocatoria de un congreso extraordinario en el que se enfrentaron dos candidaturas, la de Antonio Hernández Mancha y la de Miguel Herrero Rodríguez de Miñón, ganando la del primero. A partir de aquel momento, el deterioro del partido hizo que muchas personalidades le plantearan a Fraga reconducir la situación frente a la mayoría absoluta del PSOE. Todo aquello condujo a aquel proceso que ahora, según los consultados, no es necesario. "La situación no es tan extrema", comenta un diputado. Cambio de estilo Durante esta última semana muchos nombres de primera fila del PP han reclamado un cambio de estilo. Para la mayoría hay que dar con la clave para elaborar un discurso que enganche al ciudadano, explicarse mejor, preocuparse por las formas que se utilizan, las palabras que se emplean... Varios diputados del PP están convencidos de que no se resolverá nada si sólo se mueven las fichas y no se utiliza un tono distinto. Pero aquellos que durante la pasada legislatura tuvieron que lidiar con los temas más espinosos y que por ello se ganaron el título de pertenecer al sector duro, ahora se quejan. Primero porque no todo es cuestión de maquillaje: no se puede quitar el tapón generacional y despreciar la voz de la experiencia. Segundo: porque esta muy bien proponer una revolución pero no basta con decirlo sino que hay que dar soluciones. En el PP unos piensan en modernizar al partido y otros consideran que hay que actuar "con prudencia". A Rajoy le corresponde casar ambas vías y, haga lo que haga, no agradará a todas las corrientes. Además, en estos días el secretismo del líder del PP ha sacado de quicio a más de uno. Los colaboradores de Rajoy no han hecho más que pedir calma para "atar bien la estructura" pero costaba mantener prietas las filas. Se entretenían con las cábalas sobre los portavoces y se mostraban preocupados por formar parte del futuro equipo. Nadie se dedicaba a analizar en profundidad porqué se habían perdido las elecciones y menos a buscarle arreglo a los fallos. Análisis interno En el último Comité Ejecutivo, en el que Rajoy anunció que se presentaría a la reelección, nadie se atrevió a sacar el tema. Todas las intervenciones fueron en apoyo y alabanza. Estaba en juego su continuidad. Ante tanto piropo algunos prefirieron no tomar la palabra y menos para criticar. Pero estos mismos resaltan que hay que abordar una reflexión urgente y que alguien debería abrirle los ojos a Rajoy. Para cuando llegue la cita congresual de junio ya se deberían haber debatido las causas de la derrota y madurado qué hacer con los puntos negros del partido. El PP ha descendido en votos en Extremadura y en Baleares, pero no lo ven grave. En Asturias y Cantabria saben que deben tomar nota. Pero lo primordial es Catalunya, el País Vasco y Galicia, donde se han dado un batacazo. Además, el próximo año hay elecciones en Euskadi en abril y se comenta que las gallegas se podrían adelantar para que no coincidieran en junio con las europeas. Así frente a Javier Arenas y María Dolores de Cospedal, a los que se les cuelgan medallas por el ascenso, y Francisco Camps, Esperanza Aguirre y Ramón Luis Valcárcel, a los que se les señala como los grandes triunfadores de las elecciones, en Génova deben estudiar el mapa. Y ante la cercanía de esas convocatorias electorales, su inquietud aumenta. Los puntos negros En Galicia se han perdido 90.000 votos, en el País Vasco 30.000 y el diputado por Vizcaya, en Catalunya más de 20.000... Y mientras en una zona se elevan las voces de los conservadores pidiendo mayor "sensibilidad con los nacionalistas", en otra se pide que el PP se deshaga "de los estigmas" o que deje de ser "anticatalanista". Rajoy, desde luego, tiene tarea por delante. En los cuatro años que lleva al frente de la oposición ha ido salvando como ha podido los muebles en cada cita con las urnas. Hasta que llegó a las elecciones municipales de 2007, donde se atribuyó el éxito de ganar a los socialistas en número de votos. Por eso los que le rodean saben lo importante que es que la maquinaria esté a punto. A la vuelta del verano será el turno de los congresos regionales y todo el partido debe estar listo para enero de 2009. No se pueden permitir que Rajoy enlace derrota tras derrota. Después de perder por segunda vez las generales, necesita un currículum repleto de victorias. Liderazgo Fuentes del PP afirman que su poder en el partido permanece intacto. Ahora, cuando se escarba, son varios los cargos que no muestran entusiasmo sino conformismo. "Es lo que hay", dicen varios. Sin embargo todos tienen algo muy claro, que si hubiera hecho lo que le pedía el cuerpo, es decir abandonar la nave, se habría desatado "una guerra civil interna" y por eso hay que agradecerle "su responsabilidad". En el PP se apoyan en los resultados electorales para defender la decisión de Rajoy de presentarse a la reelección e incluso como candidato en 2012. Es verdad, se han perdido las elecciones. Pero tiran del argumentario. Con él al frente, dicen, el PP ha aumentado en porcentaje, número de votos y escaños. Además, venden que ha obtenido el mejor resultado de un partido en la oposición en democracia y que con sus 154 diputados, además de ganar 6 más respecto al 2004, están a tan sólo 2 puntos de los 156 con los que Aznar logró llegar al poder en 1996. También cuentan que no sólo ha logrado mantener a su electorado sino que ha ganado suelo entre los votantes de centro y socialistas. Ahora, prefieren no comentan lo que les ha robado Rosa Díez. Algunos son más realistas. Piensan que si con todo lo mal que lo hizo Zapatero su "jefe" no logró arrebatarle el sillón de La Moncloa, tampoco lo hará dentro de cuatro años y se preguntan si se puede proyectar una imagen de renovación cuando no cambia la figura principal. Fuente: Publico.es